Estar preparado
La IA no elimina la necesidad de estudiar
La inteligencia artificial puede redactar, resumir, comparar información, analizar datos, generar imágenes, proponer código, automatizar tareas y asistir en decisiones. Pero también puede equivocarse, inventar fuentes, reproducir sesgos, exponer datos sensibles o producir respuestas aparentemente convincentes que una persona no comprende. Por eso, utilizar una herramienta no equivale a estar formado.
Una persona preparada para trabajar con IA debe ser capaz de: formular correctamente el problema antes de pedir una respuesta; elegir la herramienta adecuada para cada tarea; comprobar datos, cálculos, fuentes y conclusiones; distinguir un hecho de una hipótesis o una opinión; proteger información personal, confidencial o estratégica; detectar errores, sesgos y riesgos; integrar la respuesta de la IA dentro de un trabajo propio; explicar y asumir la responsabilidad de la decisión final; y saber cuándo la intervención humana es imprescindible.
La OCDE lo resume con un dato especialmente importante para las familias: menos del 1 % de los trabajadores necesitará conocimientos avanzados de IA, pero una mayoría necesitará competencias digitales, capacidad para utilizar e interpretar datos y habilidades humanas como la resolución de problemas, la creatividad, la innovación y la gestión. La formación no debe convertir a todos en ingenieros de inteligencia artificial; debe preparar a cada profesional para trabajar bien en un entorno transformado por ella.